Origen

El viaje

Somos Lidia y Alicia y juntas somos Abuelita Ceiba. En el año 2014 comenzó nuestra aventura en un viaje a Latinoamérica. En Guatemala tuvimos la oportunidad de pasar tiempo con mujeres indígenas que utilizaban las plantas para realizar diferentes remedios para su vida cotidiana. En México aprendimos técnicas milenarias como la Reflexología.  Para ambas supuso una experiencia transformadora en la que desarrollamos una manera nueva de estar en el mundo. Este viaje hizo que nos convirtiéramos en un equipo y que comenzáramos a soñar con lo que podíamos aportar al mundo a raíz de esta experiencia. En un autobús de vuelta a la parte baja de Guatemala, apoyamos una cabeza sobre la otra. Cuando volvamos a España ¿Haremos algo con todo esto que se llame Abuelita Ceiba?

Fue el momento en que decidimos convertir los aprendizajes en semilla, regar todo ello con mucho mimo y compartir lo que germinase a través de nuestro trabajo juntas día a día.

¿Por qué Abuelita Ceiba?

Entre una experiencia y otra siempre encontrábamos cobijo bajo una Ceiba. Para nosotras Las Ceibas representan los cuidados.

La Ceiba es un árbol considerado sagrado por la cultura Maya. Su fronda puede alcanzar hasta 1600 metros cuadrados, ¿Os imagináis lo que es eso? Dentro de una Ceiba puede habitar un ecosistema entero. Pájaros de diversas especies tienen su nido y se escucha el trino de las colonias de una Ceiba desde bien lejos. La Ceiba con su copa da cobijo a la vida.

En Guatemala utilizan la palabra “Abuelita” para nombrar el alma de las cosas vivas. Las Abuelitas Plantas, el Abuelito Colibrí. Y ¿Por qué no La Abuelita Ceiba?

Los inicios

Tras nuestro viaje migramos a Tabanera de Cerrato, un pueblo en el interior de Castilla donde continuamos la aventura iniciando la primera etapa de desarrollo de, como la llamábamos coloquialmente, “La Abuela.”

En el campo encontrábamos ortigas, caléndulas, romeros y salvias. Las secábamos en la buhardilla de una vieja casa de pueblo que se llenaba de aromas y colores.

En su cocina nacen nuestras recetas. Realizábamos mezclas de mantecas y aguas florales. Durante la noche, las mezclas se enfriaban y los olores penetraban en nuestras memorias. Éramos exploradoras habitando un basto terreno por descubrir. El viaje aún no había terminado.

A la mañana siguiente, nos temblaba el pecho de la ilusión al comprobar en qué se habían convertido aquellas mezclas con paso del tiempo. La textura, el olor y las sensaciones que nos dejaban en la piel eran el mejor desayuno. Cremas hidratantes, ungüentos y jabones cuya elaboración con el paso de los años se convirtió en ritual, formaban parte de nuestra manera de cuidarnos en el día a día, cuidar a los que teníamos más cerca y cuidar de nuestro Planeta.

Aquella buhardilla, los aromas a romero, a caléndula, al mimbre de aquella cesta, a los aceites macerando son los aromas de los cuidados y vuelven una y otra vez cuando elaboramos en busca de una receta en nuestra cocina.

Olores  y cuidados que hoy conseguimos que lleguen hasta ti a través de nuestros productos y que forman parte de los recuerdos más valiosos de nuestra vida, de un intenso viaje, de nuestra amistad y de nuestro trabajo en La Abuelita Ceiba.